Parado en el otro lado del salón, con una copa de champagne en mi mano derecha,
allí, sintiéndome tan perturbado por la gente que estaba a mi alrededor, a la
cual sentí criticarme desde el momento en que entré a este lugar tan decorado con
las flores más raras que en mi vida pensé ver, y con ángeles de oro colgados del techo, que
parecían asentir maravillados las conclusiones del discurso que estaba por
acabar, discurso dado por el siempre elegante profesor Camus, mi antiguo
amante, mi antiguo amigo; que hace dos días me llamó después de casi un año que
sucedió la muerte de su esposa.
-Aló, Mateo…
-¿Sí?, ¡Quién habla?
- Soy yo Bernardo,.. disculpa que
te llame a esta hora pero..
- no te preocupes-finjo-, estaba
despierto leyendo un libro-miento-…
-igual,perdón, hace mucho que no
hablamos y…
-casi un año-en mi mente tengo
grabada esa fecha, nunca la olvidaré-, ¿Qué ha sido de ti?, no hablamos desde
la muerte de la Sra. Carmen-digo sin ningún miramiento-, tu esposa…
-si, sí, yo estoy bien, eh te
llamaba para invitarte a la presentación del libro de un amigo de la facultad
-mmm..-me sorprendo con la
invitación, y más aún con la situación, hace casi un año que no hablamos ni nos
vemos-, ya-digo sin titubear, lo digo sin pensar-, dime donde es y yo estaré
allí..
Por unos segundos el silencio sigue
a mis palabras, ahora creo que se sorprendió de mi respuesta.
-es en el Museo de Arte Moderno,
en el auditorio, es a las siete, yo seré el que lo presente…
- sí, -con tono soberbio
respondo, con el fin de cortar la conversación-gracias por la invitación-no sé
que más decir-, iré un poco tarde, pues tengo unas cosas que hacer, gracias
nuevamente, chao…
Cuelgo, tengo la mente en otra parte.
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